“Una noche de verano, dice el actor, estaría en el centro de la historia.
Ni un soplo de viento. Y ya, extendido ante la ciudad, ventanales y cristales abiertos, entre la noche roja del poniente y la penumbra del parque , el hall del hotel des Rôches.
En el interior. mujeres y niños; ellas hablan de la noche de verano, es tan poco corriente, tres o cuatro veces por temporada, y además no cada año, que hay que aprovecharla antes de morir, porque no se sabe si Dios hará que uno pueda vivir aún otras tan hermosas.”
MARGUERITE DURAS